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Crea y divaga: Vida y reflexiones de Jeff Bezos


Jeff Bezos nos brinda en este libro la oportunidad de conocer, a partir de sus experiencias, el crecimiento de una de las empresas más grandes y exitosas del mundo y al gran líder en el que se convirtió desde que fundó Amazon.

A través de las cartas anuales enviadas a sus socios y la recopilación de algunos discursos dichos en graduaciones universitarias, el autor enseña una importante lección: los sueños sí se hacen realidad.


El don de mi vida

En la vida, a cada uno se le conceden distintos dones; para Jeff Bezos, esos dones fueron su madre y su padre.

Su admiración se centra en ver cómo ciertos humanos, a pesar de haber tenido unos padres nefastos, rompen el círculo vicioso y salen adelante.

No fue su caso. Su infancia estuvo llena de amor incondicional por parte de ambos padres, e incluso de sus abuelos.

Su madre, que se embarazó de él cuando iba al instituto, luchó con ayuda de su abuelo para poder seguir estudiando.

Después de que Jeff naciera, su madre se casó con el que él considera su verdadero padre.

Bezos nació en Albuquerque, pero vivió en Texas; no fue un gran estudiante, lo castigaban todo el tiempo. Su sueño era ser físico teórico y fue a la Universidad de Princeton.

Sin embargo, poco tiempo después se dio cuenta de que las matemáticas no eran lo suyo y decidió cambiarse a Ingeniería Electrónica e Informática.

Más adelante, comprendió que la inteligencia es un don y la amabilidad, una elección. Los dones no cuestan, al fin y al cabo todos tienen uno que les fue dado.

Las elecciones, en cambio, pueden ser difíciles. Si no se está al tanto de tomarlas, uno puede dejarlas pasar y descubrir después de qué manera eso perjudica las cosas en la vida.



El surgimiento de Amazon

Después de graduarse de la universidad, se casó con Mackenzie, a quien conoció en Princeton, y obtuvo un buen trabajo en una empresa financiera en Nueva York. Era de los mejores trabajadores y muy estimado por su jefe por su potencial.

Un día tuvo una idea: crear su propia compañía. Le habló a su esposa acerca de ella y decidió que dejaría su trabajo para luchar por ese sueño que estaba empezando. Fue a la empresa y le contó a su jefe lo que tenía en mente. Su jefe, admirado, le dijo que era una idea brillante pero que sería aún mejor para alguien que no tuviera un buen trabajo.

Ese argumento le pareció razonable. Tenía el trabajo con el que cualquiera en ese entonces soñaba. Su jefe le dio un plazo de 48 horas para pensarlo, y él consideró que debía intentarlo.

No creía que se fuera a arrepentir por probarlo y fracasar, pero que sí se arrepentiría toda la vida de no haberlo intentado.

Tras darle muchas vueltas, optó por el camino menos seguro y siguió su pasión, decisión de la que se enorgullece hasta hoy en día.

En 1994, internet estaba en su pleno apogeo. Bezos pensó que tenía que pensar en una idea de negocio que involucrara lo que estaba de moda pero que, al mismo tiempo, debía tener un gusto por ello.

Hizo una lista de todos los productos que podía vender por internet y al final se decidió por los libros: siempre había sido un lector apasionado.

Investigando, se dio cuenta de que en ese entonces en el mundo había alrededor de tres millones de libros publicados, y que en las librerías más grandes solo vendían 150 mil títulos.

¿Qué mejor que tener una plataforma que permitiera tener acceso a esos 3 millones de libros desde la comodidad del hogar?

Así surgió Amazon.


Amazon a través de los años

Todo se reduce a largo plazo

1997 fue el año en el que comenzaron las cartas a los socios de Amazon; para los últimos meses, la empresa tenía 1.5 millones de clientes.

La compañía, a través del auge del comercio electrónico, creó valor real para sus consumidores y así logró establecer algo duradero, incluso en mercados grandes y consolidados.

El valor a largo plazo surgió a partir de implementar la capacidad de expandir y consolidar una posición de liderazgo de mercado y hacer de eso su modelo económico.

Para 1998, Amazon comenzó a vender música y videos, además de poner en el negocio a Amazon Auctions, su servicio de subastas online.

En 1999, su cartera de clientes aumentó a 17 millones y expandieron el mercado a más de 150 países. La marca comenzó a liderar el comercio electrónico a nivel mundial.

Las proyecciones esperaban que, conforme el comercio por internet se fuera consolidando, las ventas lo harían, instintivamente, al mismo tiempo.

Para el año 2000, a pesar de que las acciones de la empresa disminuyeron un 80%, su posición en el mercado de las ventas estuvo más fuerte que nunca, atendiendo a 20 millones de clientes, 6 millones más que en 1999.

Para el año 2001, la empresa tuvo como idea disminuir el 30% del precio total de algunos de sus productos, lo que provocó que sus ventas aumentaran un 13%, y lo mejor de todo es que su calificación en cuanto a satisfacción al cliente no bajó de un 84 sobre 100.

Lo que beneficia a nuestros clientes beneficia a nuestros accionistas

Para 2002 Amazon se consolidó como una tienda no convencional, proporcionando a sus clientes no solamente la experiencia de precios bajos, sino también una atención personalizada.

Además, ese año su índice de satisfacción subió dos puntos, asentando así que lo primordial para la empresa es el cliente.

Para 2003 se había reforzado el pensamiento que se tuvo en 1997: pensar en el cliente a largo plazo.

El consumidor no solamente tenía la posibilidad de comprar sino que, además, se le recordaba cuándo había comprado algún artículo.

La empresa se encargó en todo momento de proporcionar no solamente productos que se necesitaban en una ocasión, puso en su catálogo artículos que los clientes necesitarían para toda la vida.

En 2004, se comenzó a pensar en la importancia de las ganancias de la empresa. Éstas no solo se obtienen cuando se venden más cosas, sino también cuando la meta es invertir en los medios que permitirán asegurar esas ventas con mayor facilidad.

En 2005 se implementó el uso de inventarios y productos en stock para satisfacción del cliente. Ya desde años atrás se habían adicionado envíos gratis y días de promoción, pero darle al cliente la oportunidad de tener el producto cuando lo necesitara fue el plus de ese año.

En 2006, el fundador de la empresa comentó a sus socios que cualquier negocio en el que cada uno de ellos invierte pasa por un riguroso proceso de análisis en el que se busca no solamente plantar una semilla, sino hacer que esa semilla tenga frutos abundantes a largo plazo.

Y así beneficiar no solamente al cliente, sino también a los socios.

Un equipo de misioneros

El año 2007 fue uno de los más importantes para Amazon, finalmente se dio a conocer a todos los clientes Amazon Kindle, que permite a sus usuarios tener con solo un click el libro que quieran leer, en formato digital. Es una biblioteca portátil para llevar a cualquier lado.

Durante el año siguiente, el pensamiento a largo plazo siguió siendo el cimiento del comercio por internet. Bezos mencionó en su carta de ese año que pensar a largo plazo agudiza las capacidades de las personas y permite hacer cosas nuevas que de otra forma no se pueden considerar.

El 2009 les proporcionó a los socios satisfacción: tras 15 años en el mercado solo se habían obtenido mejoras en la experiencia del cliente, la oferta aumentó y la rapidez de entrega mejoró sustancialmente.

Para el año 2010, la empresa se dio cuenta de que a pesar de tratar de estar actualizados todo el tiempo, era necesario someter a capacitaciones constantes a todo el equipo encargado de las páginas web de la empresa para poder seguir almacenando y brindando el mejor servicio a sus clientes.

En 2011, la incursión de Amazon Web Services tuvo sus frutos. Muchas de las personas que comenzaron a compartir sus creaciones musicales a través de la página obtuvieron resultados satisfactorios, no solamente tuvieron la posibilidad de compartir contenido, sino también de poder estar en contacto con sus fans.

Iniciativa propia

El año 2012 aclaró las cosas para Jeff Bezos y para los socios: más que impresionar a los competidores con la innovación constante, el objetivo principal era, en todo momento, impresionar a los clientes.

De esa manera no solo se lograron ventas, también se logró la fidelidad de los consumidores que las generarían año a año.

Para el 2013, Jeff comenzó a hacer uso de la palabra amazonians para referirse al personal que trabaja en la empresa; dejó en claro en su carta a los socios de ese año que cada una de las personas que trabajaban ahí, día a día, daban lo mejor de sí mismos para poder lograr hacer de Amazon una de las mejores empresas.

El manejo de subempresas como Prime, que proporcionaba a sus clientes facilidad en su compra, la app store, su tienda de juegos, ropa y productos frescos estaban yendo viento en popa.

En 2014 MarketPlace, Prime y Amazon Web Services se establecieron como tres de los mejores proyectos de este negocio virtual.

La primera de ellas consolidó a muchos de sus clientes en cuanto a consumo de todo tipo de productos. La segunda, muy aunada a la primera, proporcionaba a sus clientes la primicia de compras, además de envíos gratis. Y la última, que era la que todos necesitaban, proporcionó una colección de servicios de computación en la nube pública que integraba una plataforma de computación desde la comodidad del hogar.

El año 2015 terminó con Amazon vendiendo por 100 millones de dólares, lo que demostró a sus socios que cuando se planta una gran semilla y se la cuida, da grandes frutos.



Evitar el día 2

En todas las cartas escritas año con año a sus socios, Jeff Bezos siempre concluía con un “seguimos en el día 1”. En el 2016 y luego de tantos años, los socios comenzaron a indagar en el significado de esa frase.

El fundador de la empresa mencionó que estar en el día 1 significa darlo todo en el momento, el día 2 viene solamente cuando hay un estancamiento, y es necesario siempre moverse para evitar que eso suceda.

La carta de 2017 tuvo un toque emotivo. Los índices de satisfacción, como cada año, proporcionaron los mejores puntajes; se comentó también que los 560 mil amazionans que para ese entonces trabajaban en la empresa se comprometerían para seguir logrando los mejores resultados.

El 2018 obtuvo como resultado la satisfacción de los vendedores vía Amazon: la empresa, que no solo se consolidó por las ventas propias, sino también por la intervención de personas que vendieron artículos a través de la página, tuvo sus mejores momentos.

Tanto los usuarios que compran como los que venden eligieron a Amazon por sobre las demás plataformas.

La carta de 2020 de Jeff habló de un año difícil. Con la incursión del virus COVID-19, se tuvieron que implementar nuevos modelos de venta para poder apoyar a las personas en cuarentena a que sus compras siguieran siendo fáciles.

Ese año también fue de aprendizaje, ya que se tuvo que implementar un sistema de cuidado para todos los trabajadores de la empresa.

Pero esta última carta concluyó, a pesar de todo, igual que las demás: “Seguimos en el día 1”.


Una vez, Einsten dijo que la curiosidad es más importante que el conocimiento, y esa es sin duda una de las frases que definen a Jeff Bezos.

Lo que convierte a alguien en un verdadero innovador es su creatividad y su ingenio. Para Amazon, eso ha sido lo que la ha diferenciado de la competencia.

Como el mismo fundador de la empresa dijo, es necesario sembrar semillas, pero uno siempre tiene que asegurarse de que esas semillas crezcan fuertes para que den grandes frutos.



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