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El éxito lo llevas dentro!


Este maravilloso libro ( El Elemento) te ayudará a sacarte los prejuicios y a darle un giro a tu vida. Si sientes que no tienes pasiones, que no eres lo suficientemente inteligente y creativo o que nada en esta vida te satisface, este libro te hará cambiar de opinión.

Todos nacemos con capacidades naturales, lo único que falta es desarrollarlas. Están latentes en cada uno de nosotros y todos tenemos el potencial de encontrar nuestro Elemento, aquello para lo que somos buenos y nos apasiona.



El esplendor del éxito puede llegar de diversas formas. No ser bueno en matemáticas no tiene por qué condenarte a una vida insignificante. Las instituciones educativas solo juzgan una variedad limitada de tipos de inteligencia. Muchas veces, una nota de un examen no puede reflejar las grandes aptitudes de una persona.

Acabamos pensando que las formas racionalistas de pensamiento son superiores a los sentimientos y la emoción y que las ideas que cuentan son las que se comunican con palabras o mediante expresiones matemáticas.

Creemos que la inteligencia puede ser cuantificable y confiamos en tests de coeficiente intelectual o pruebas estandarizadas.

Los resultados de los tests de coeficiente intelectual, que de hecho solo sirven para medir un tipo bastante limitado de inteligencia, han sido utilizados hasta para condenar a personas a muerte.

En las escuelas, con los exámenes estandarizados, sucede más o menos lo mismo. Pueden determinar la vida de una persona e influir en su destino. Pero nunca consideran las habilidades especiales de los niños, ni sus necesidades. De nuevo, solo miden un tipo limitado de inteligencia.

“¿Qué tan inteligente eres?” no es una pregunta adecuada. En lugar de ello, deberíamos preguntar “¿de qué modo eres inteligente?”.

“Hay diferentes maneras de expresar la inteligencia y no hay escala para medirla”.

Tenemos múltiples inteligencias y no hay una más importante que otra. La educación debería tratarlas a todas por igual para que todos los niños tengan la misma oportunidad de desarrollar sus habilidades individuales.

Nuestra experiencia cotidiana evidencia que la inteligencia humana es diversa y polifacética y que todos tenemos fuerzas y aptitudes naturales diferentes. La inteligencia de cada uno es tan singular como una huella dactilar.

Si aceptamos que la inteligencia es heterogénea, dinámica y peculiar, podemos abordar la pregunta “¿de qué modo eres inteligente?” desde una manera muy distinta.



Del mismo modo que sucede con la inteligencia, la gente suele infravalorar su creatividad. Mucha gente considera que la inteligencia y la creatividad son cosas distintas, pero están íntimamente relacionadas.

No se puede ser creativo sin ser inteligente y la forma más elevada de la inteligencia es pensar de modo creativo.

Si deseas buscar tu Elemento, es esencial que entiendas la naturaleza de la creatividad y la relación que guarda con la inteligencia.

Todos nacemos con capacidades tremendamente creativas, solo es cuestión de desarrollarlas, y todos nos podemos volver más creativos si lo intentamos.

También infravaloramos la imaginación. Nos alabamos de tener los pies sobre la tierra cuando la imaginación es una de las cosas que más nos distingue de cualquier otra especie.

La relación entre la imaginación y la realidad es profunda y tiene un papel esencial en la búsqueda del Elemento.

La imaginación es la base de todo lo humano: creamos, viajamos al pasado, vemos cosas que no tenemos adelante, conjeturamos, especulamos, suponemos.

La creatividad es la imaginación aplicada y se puede ser creativo en cualquier cosa que requiera el uso de la inteligencia, desde las matemáticas hasta la danza.

Hacer lo que amamos puede implicar todo tipo de actividades imprescindibles para el Elemento pero que no son su esencia, como estudiar, planificar, entrenar. E incluso pueden darse frustraciones, decepciones y momentos en los que sencillamente no funciona o no cuaja.

Sin embargo, cuando si funciona, nos volvemos decididos y entregados, vivimos el momento, damos el máximo de nosotros, nos adentramos en el corazón mismo del Elemento.

Hacer lo que amamos no garantiza que estaremos en la zona todo el tiempo. A veces tenemos mal humor o podemos estar atravesando un mal momento y simplemente las ideas no fluyen.

A lo largo de la vida, atravesamos momentos en los que nos “perdemos” dentro de una experiencia que nos encanta y dejamos de prestar atención al resto del mundo y a nuestro alrededor. Durante esos momentos estás en la zona.

Quienes han adoptado el Elemento, con regularidad están en ese lugar. Da una sensación de libertad y autenticidad. El tiempo pasa rápido porque lo disfrutamos profundamente. Las ideas aparecen más rápidamente y todo resulta más sencillo.

Nos sentimos a gusto en nuestro propio cuerpo, es transformador y poderoso, tanto que nuestro trabajo puede inspirar a los demás y podemos contribuir a un nivel mucho mayor.

conectar con gente que comparte la misma pasión y deseo de sacar el máximo partido de sí mismos es parte fundamental de encontrarse con su Elemento.

Lo que conecta a una tribu es un compromiso común con aquello para lo que sienten que han nacido y esto puede resultar liberador. Hallar la tribu correcta puede ser imprescindible para encontrar nuestro Elemento. Si sientes que estás en la tribu incorrecta, busca en otra parte.

Hay personas que se encuentran más en su Elemento cuando trabajan solas.

Pero encontrar una tribu siempre proporciona inspiración y eleva las expectativas de tus propios logros. La influencia de otros puede ser un gran estímulo.

Pero no te confundas: formar parte de una tribu no es lo mismo que estar dentro de una multitud. Ésta genera el efecto contrario a una tribu. No ayuda a las personas a ser ellas mismas ni las guía hacia su identidad personal.

Cosas buenas y cosas malas ocurren siempre. Lo que marca la diferencia es nuestra actitud en cuanto a lo que pasa. No somos puros beneficiarios o víctimas del azar. Provocamos nuestra suerte con la actitud.

Quizá la actitud más importante para sembrar la buena suerte es tener un fuerte sentido de la perseverancia.

Nosotros configuramos las circunstancias y las realidades de nuestra vida, y también podemos transformarlas.

Además, a veces encontrar nuestro Elemento requiere de la ayuda y orientación de alguien que ve algo en nosotros que nosotros mismos no podemos ver.

Ellos son los mentores, quienes nos reconocen, nos estimulan, nos ayudan a dirigirnos a nuestro Elemento y nos exigen, empujándonos más allá de nuestros propios límites.

“Los mentores prestan una ayuda inestimable a la hora de contribuir a que las personas alcancen el Elemento”.


Las personas suelen creer que, cuando alcanzan la adultez, sus oportunidades ya pasaron. Piensan que es “demasiado tarde”, que es poco realista dar un giro a su vida. Pero las oportunidades de descubrir nuestro Elemento se dan con mucha más frecuencia de lo que creemos. Siempre podemos virar el rumbo.

La vida es dinámica y cíclica y gracias a esto tenemos muchas oportunidades para crecer, desarrollarnos y revitalizar nuestras capacidades latentes. Nunca es “demasiado tarde”, el Elemento siempre está a nuestro alcance.

Estar en tu Elemento no quiere decir necesariamente dejar todo lo demás y dedicarte a ello a tiempo completo todos los días.

Hacer lo que te encanta y que se te da bien, aunque sea durante un par de horas a la semana, puede aportar nueva riqueza y equilibrio a tu vida.

Encontrar nuestro Elemento es fundamental para nosotros como individuos y para el bienestar de nuestra comunidad.

Debemos reformar la educación, suprimir los exámenes estandarizados y la jerarquía de las asignaturas, cuestionar la idea de “asignatura” y personalizar los planes de estudio.

Necesitamos un cambio educativo que se adapte a los tiempos que vivimos y así poder ayudar a los niños a encontrar su Elemento, algo imprescindible para que descubran qué pueden hacer y quiénes son en realidad.







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